Los inmigrantes aportan más al Estado español de lo que reciben de él

Los extranjeros residentes en España han retrasado en cinco años la entrada en déficit del sistema de pensiones. Además, apenas inciden en el gasto sanitario. – Viernes.6 de mayo de 2011 – 278 visitas

Los datos dan por tierra con los prejuicios que todavía mantienen algunos sectores respecto de la inmigración. De acuerdo a un estudio de la Fundación La Caixa, los inmigrantes apenas tienen peso en el gasto sanitario y el cobro de pensiones, son más pobres y se han visto más afectados por la crisis, aunque son los que más contribuyen a las arcas públicas, a mantener el sistema de protección social y a frenar el envejecimiento poblacional.

El informe “Inmigración y Estado de bienestar en España”, elaborado por Francisco Javier Moreno Fuentes, científico titular del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y María Bruquetas Callejo, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Amsterdam, analiza los retos que las poblaciones de origen extranjero plantean a los sistemas de protección social españoles y su integración.

En la última década, España ha pasado de ser un país de emigración a convertirse en destino preferente de inmigrantes. Así, mientras que en 2000 había 923.000 extranjeros, sobre una población de 40,4 millones de habitantes, en 2010 esa cifra se sextuplicó hasta superar los seis millones de extranjeros residentes respecto de una población de 45 millones.

Estos datos suponen que los inmigrantes han pasado de representar el 2,28 por ciento de la población nacional a alcanzar el 12,17 por ciento y que España se ha situado como el segundo Estado miembro de la Unión Europea por número de residentes extranjeros.

Los inmigrantes que llegan a España, especialmente los no europeos, son jóvenes y por tanto están en plena etapa productiva, con lo que su aporte al sistema de pensiones es fundamental para el país. Según este estudio, su presencia ha permitido retrasar en cinco años la entrada en déficit de este sistema, mientras que menos del 1 por ciento de los extranjeros residentes son perceptores de pensiones y de ellos más de la mitad son comunitarios.

También se destaca que el 50 por ciento del superávit de las finanzas públicas en los años de mayor crecimiento económico correspondió, justamente, a impuestos y contribuciones sociales aportados por los colectivos inmigrantes.

Aún así, la crisis los ha castigado duramente, ya que sufren tasas de desempleo cercanas al 30 por ciento y los que trabajan lo hacen en condiciones de mayor precariedad.

El estudio de la Fundación La Caixa sostiene que “más de la mitad de los españoles percibe al inmigrante como un competidor en el acceso a prestaciones y servicios sociales” y que esto podría agravarse en los próximos 20 años “con el envejecimiento del colectivo”.

De momento, los datos recabados indican que el 30 por ciento de los inmigrantes son pobres, frente al 18 por ciento de autóctonos que se encuentra en esta situación, y que pese a ello sólo un 6,8 por ciento de las intervenciones de los servicios sociales están destinadas a ellos.

Algunos sectores y grupos políticos señalan a los inmigrantes como principales responsables del gasto sanitario y del colapso de algunos servicios públicos de salud. Sin embargo, este informe indica que los extranjeros residentes, aunque recurren un 3,2 por ciento más a urgencias, consultan un 7 por ciento menos que los nativos al médico de cabecera y hasta un 16,5 por ciento menos al especialista.

Sumado a esto, “la proporción del gasto sanitario que absorben equivale a poco más del 5 por ciento del total”.

Los inmigrantes tienen especial incidencia en el sector servicios y, dentro de él, en el cuidado de niños y ancianos, actividad a la que se dedican muchas extranjeras (un 40 por ciento de las cuidadoras lo son y hasta un 80 por ciento de las internas).

En cuanto a la educación, el informe revela que “la proporción de alumnos extranjeros en nuestras aulas (9,6 por ciento) está por debajo de la media europea y a mucha distancia de países con más tradición inmigratoria”, aunque está en crecimiento.

Los extranjeros, eso sí, se decantan por las escuelas públicas (el 82 por ciento de ellos), corren más riesgo de abandono prematuro de sus estudios y solo el 10 por ciento de ellos continúa estudiando más allá del ciclo obligatorio.

Aunque el Estado español invierte en pensiones y sanidad, “presta escasa atención” a las políticas relativas a vivienda y familia, asegura este análisis. Por eso recomienda aumentar el gasto social, que en España es “significativamente inferior a la media europea”. Esta inversión contribuiría a derribar prejuicios y evitar hostilidades.

También subraya que deberían incrementarse las rentas mínimas de inserción destinadas al colectivo inmigrante, que sólo percibe el 11,2 por ciento de ellas cuando suele encontrarse entre los más desfavorecidos.

Lainformacion.com

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