Procesan a cinco guardias civiles de Torrevieja por supuestas torturas

Una juez les acusa de dar una paliza a un detenido en la calle y en el cuartel y falsificar el atestado para simular que se había resistido – Lunes.14 de febrero de 2011 – 215 visitas

La juez Iris Valero ha dado un paso decisivo para sentar en el banquillo de los acusados a cinco guardias civiles de Torrevieja que torturaron presuntamente a un detenido y falsificaron luego un atestado a fin de que pareciese que se había resistido de forma violenta a su detención.

En un auto fechado a finales del pasado mes de noviembre, la magistrada da por terminada la investigación y transforma las diligencias en un procedimiento abreviado. La Fiscalía deberá ahora presentar su escrito provisional de acusación y solicitar la apertura de juicio oral. Como ya publicó este diario, los hechos sucedieron sobre las seis de la madrugada del 11 de octubre de 2009, cuando un agente fuera de servicio, Álvaro G.C., se enzarzó en una discusión con dos inmigrantes colombianos en el portal de un edificio de la calle Patricio Zammit.

Ambas partes han dado versiones contradictorias de lo ocurrido en sus respectivas declaraciones, pero las indagaciones realizadas por la juez le han llevado a inclinarse por la de ellos.

Así, según se recoge en el auto, el guardia, que se identificó verbalmente como tal, recriminó a sus interlocutores que estuvieran gritando a esas horas: «Extranjeros de mierda, siempre estáis molestando y armando jaleo». Como quiera que uno de ellos, identificado como V.A.G.L., le contestara, el agente volvió a la carga con sus insultos xenófobos -«Me cago en tu puta madre, colombiano, que no vienes a este país sino a dar por culo»- y le propinó, supuestamente, un puñetazo en la cara.

Los inmigrantes salieron corriendo y Álvaro G.C. acudió al cuartel, ubicado a escasos metros de allí, para avisar a varios compañeros. Dos patrullas integradas por los guardias José Antonio I.B., Pedro José M.M., Rubén V.A. y Francisco Javier V.S., les alcanzaron poco después y, según la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Torrevieja, los tiraron al suelo «de una forma violenta» y aporrearon y propinaron «patadas y puñetazos por todo el cuerpo» a V.A.G.L. Las agresiones continuaron presuntamente en las dependencias del Instituto Armado. A continuación, el herido fue trasladado al médico, a quien reveló el origen de las lesiones que presentaba: numerosos hematomas en el tronco y tres costillas fracturadas.

«Has cometido el peor error de tu vida», advirtieron luego al arrestado, y como represalia «agredieron nuevamente con patadas y puñetazos una vez reintegrado en el cuartel». El 13 de octubre, los dos inmigrantes fueron presentados en el Juzgado de Instrucción 2 de Torrevieja. La magistrada Valero concluye que el atestado que los funcionarios habían confeccionado para la ocasión, el 201/12917/09, era una burda falsificación porque «faltaba a la verdad sobre la causa de las lesiones y afirmaba que eran fruto de la resistencia a la detención, imputando a los detenidos un delito de atentado inexistente».

Esos hechos, a juicio de Valero, pueden ser constitutivos de un delito de lesiones, un delito de torturas y otro de falsedad documental, que conllevan penas de cárcel no superiores a los nueve años.

La juez ha comunicado ya el procesamiento de los imputados a la Comandancia de la Guardia Civil de Torrevieja. Al menos uno de los sospechosos, Álvaro G.C., ha cambiado en este tiempo de destino.

En la resolución judicial ha influido de forma determinante el hecho de que el inmigrante supuestamente torturado fuera absuelto por un juzgado de lo Penal del delito de atentado, aunque tuvo que pagar 180 euros de multa como autor de una falta de lesiones.

V.A.G.L. está ejerciendo la acusación particular a través del abogado Javier Toledano, quien ha presentado durante la investigación de su denuncia fotografías donde se aprecian las lesiones sufridas.

El ciudadano colombiano declaró en su día que había llegado a perder la consciencia como consecuencia de la agresión y que los guardias civiles no le habían proporcionado la medicación que precisa ni permitido ir al baño durante los días que estuvo detenido, por lo que se vio obligado a hacer sus necesidades «en recipientes de plástico dentro de la celda».

Todos los procesados han negado esa versión y sostienen, por el contrario, que las fracturas y los hematomas se deben a que se resistió de forma violenta a su detención.

El primero de los agentes que compareció como imputado acusó incluso a V.A.G.L. de intentar apuñalarle en el pecho con una navaja. Ésta apareció debajo un vehículo y el letrado de la víctima pidió semanas después que se examinara para comprobar si tenía las huellas de su cliente, aunque esa prueba fue desestimada por otra juez.

La Verdad

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