[Mallorca] Ni una detención más

Arresto de dos estudiantes que no ivan identificados.
Dos estudiantes |

El roto

Martes, 13.30h de un mediodía soleado, 11 de enero de 2011.

Vamos paseando por Sant Miquel, comentando un poema que escribimos unos días antes, rumbo a la Universitat. La calle está rebosante de gente, son rebajas. De golpe, en frente de la iglesia de Sant Miquel, aparecen dos motos de la Policia Nacional, un agente delante y una agente detrás. Nos apartamos hacia la izquierda, pero van rápido, el de delante tuvo que sortearnos hacia su izquierda. Todo normal, seguimos nuestro camino unos pasos, llegando a la altura de los puestos de artesanos y artistas.

  • ¡Identifíquense! – gritando.
  • Nos giramos sorprendidos, el agente, que había dado la vuelta, baja de la moto y se acerca.

  • ¡Sí ustedes, la identificación!
  • No entendemos nada, nos buscamos en los bolsillos, vamos sin el DNI. Se lo decimos, al igual que le informamos que nuestra casa está a 100m. Y que podemos ir a buscarlos. Nos avisa que nos va a tener que cachear. Llega la agente, se baja de la moto, nos damos cuenta de que ninguno de los dos llevan su número de placa visible. Les preguntamos porqué nos quieren cachear, él responde altivo, que si nos negamos nos lleva a comisaria (entendemos que a efectos de identificación); ella se desentiende, y dice que es su compañero quien quiere cachearnos y lo mira dudando. Insistimos en que el DNI está a 100m. Llama a refuerzos. Entonces nos miramos asustados. Las personas de alrededor empiezan a crear un círculo.

  • ”¿Qué está pasando?, ¿qué han hecho?…
  • Hay un clima de tensión, viene un coche y dos motos, con 4 agentes más de la Policía Nacional , todos van si placa de identificación. No se ponen de acuerdo en decirnos qué tenemos que hacer. El agente que ’empezó todo’ nos pide nuestros datos y anota en una libreta. Nos dice que nos va a detener. Ahora sí nos miramos atemorizados una y otra vez, echándonos para atrás hasta tocar la pared con la espalda. Delante seis agentes armados, con uno al frente, detrás la pared fría, alrededor los ojos atónitos de nuestros vecinos.

    Nos sentamos en el suelo, y haciendo referencia a su ética y a su moral, para desarrollar su trabajo, les decimos: “haced lo que debáis”.

    La agente, mira incrédula mientras dos de ellos nos tiran boca abajo y nos ponen las esposas. Levantándonos a pulso y lanzándonos en la parte de atrás del coche patrulla. La gente de la calle, empieza a abuchear a las fuerzas de seguridad del Estado. Su mirada, ahora es de lástima y de condena a lo sucedido; les gritan mientras nos llevan hacia el calabozo. Ahora estamos solos, totalmente desconcertados por lo que pueda suceder a continuación…

    Llegamos, y nos conducen a una habitación de unos cuatro metros cuadrados, donde se realizan las identificaciones e interrogatorios. Comienza un delirante paseo de agentes en grupo en tono de sorna, de los cuales sólo dos habían estado presentes en Sant Miquel. Uno dice:

  • ¿Vosotros sois los ilustrados, no?
  • ‘¡Viva Espanya, viva el rey, viva el orden y la ley!’ – dice otro.
  • Nos están provocando, no respondemos. Se ríen todos.

    Nos hacen levantarnos, desprendernos de lo que portamos encima, nos hacen ponernos de pie, nos toman las manos y nos imprimen las huellas en un papel que nos acusa de desobediencia y resistencia a la autoridad. Nos dejan solos de nuevo.

    Entra el agente que ’empezó todo’, nos lee nuestros derechos en son de burla; entonces le decimos que queremos llamar a una amiga que es fiscal, se le quita la sonrisa, se pone nervioso, sale y entra de la habitación cuatro veces, preguntando por el nombre de la fiscal. Alegamos que queremos hablar personalmente, nos lo niega, no tenemos ese derecho. No podemos llamar a nadie, porque nos requisaron los móviles, donde tenemos todos los números, tampoco nos dejan consultarlos. Entra de nuevo el agente, solo. En intimidad le preguntamos por qué nos había detenido, si pudo ser porque tuvo que esquivarnos. Lo niega, se sienta, y nos dice que nos detuvo porque lo habíamos mirado mal cuando pasaba con la moto. Parece una broma pesada, pero está serio. Lo ha reconocido.

    Estamos solos un largo rato. Por el cristal vemos cómo revisan nuestros cuadernos de poesía, en busca de algo por lo que acusarnos. Uno de ellos golpea con el puño y bruscamente la ventana y nos mira con rabia, nos ordena que nos sentemos.

    Vuelven a entrar en grupo, explicándonos para qué sirve la Policía, con actitud paternalista. Les pedimos varias veces el número de identificación del agente. Nos lo niega, argumentando que lo podremos ver en el atestado.

    Hay cambio de turno. Vienen nuevos, leen la acusación y empiezan a tratarnos como delincuentes. Estos no se ríen de nosotros. Nos llevan al calabozo, en celdas separadas. Nos fichan, con fotos y todas las huellas dactilares. Esperamos en los calabozos unas seis horas, hasta que llega una abogada de oficio. Por separado, nos dirigen a la oficina de declaraciones, y nos preguntan si queremos declarar.

  • Queremos declarar delante del juez.
  • En privado le contamos a la abogada de oficio qué había pasado, y no da crédito. Volvemos al calabozo y nos dan mantas. Todo señala a que vamos a pasar la noche encerrados.

    Dormimos.

    De repente aparece el celador. Abre la puerta y nos conduce por separado hacia el despacho, nos devuelven nuestras cosas, sin informarnos de dónde está nuestro compañero, y nos entregan una cédula de citación para el juicio rápido por delito grave de resistencia y desobediencia. Son las ocho y media de la noche, y estamos citados para mañana a las 9h en el juzgado de guardia nº1 de Vía Alemania.

    Salimos en libertad y comenzamos a llamar a familiares y amigos que no salen de su asombro.

    El miércoles 12 nos presentamos a la hora señalada en el juzgado de guardia, nos informan que el Fiscal ha determinado que el juicio pasa de ser por delito grave a ser por faltas, es decir pasa de ser un delito penal a ser una falta civil, y después de esperar dos horas a que se celebre el juicio, éste se aplaza por incomparecencia de los agentes denunciantes.

    Estos son los hechos. Ahora, juzguen por ustedes mism@s.

    Domingo 16 de Enero de 2011.

    Dos estudiantes universitarios.

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