Presuntos corruptos

Cigala News –
Viernes.9 de abril de 2010 –
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La frase más escuchada estos días en boca de Mariano Rajoy y otros mandamases del partido conservador español es algo así como “nadie es culpable hasta que los tribunales de justicia dictan lo contrario”,
a veces remachado con un contundente ¡nadie! Bendita presunción de
inocencia que permite mirar hacia delante y mantener la honorabilidad,
y sobre todo la capacidad de seguir gobernando y repartiendo dividendos
de un amplio ramillete de PRESUNTOS chorizos.

Estos santificados tribunales de
justicia, en los procesos de investigación e instrucción que se traen
entre manos estos días, dejan caer, dato a dato, las más que palpables
evidencias de la podredumbre generalizada de la clase política
española. Sin embargo se nos insiste con el argumento de la confianza
en el estado de derecho, en la administración de justicia y en la
mentadísima presunción de inocencia,
y se nos invita a la máxima prudencia, paciencia, respeto y
consideración al daño que se puede causar a la carrera política y a la
misma posición social de la cuadrilla de imputados.

Resulta curiosa –y aún diríamos
sospechosa- esa ciega delegación en el arbitrio de los tribunales. Ya
es sabido que los jueces son falibles, y partícipes de la misma pasta
humana que todo quisqui. Por ello se pueden equivocar, pueden
dictaminar desde sus intereses, simpatías y prejuicios y también son
más que susceptibles de corrupción. El derecho no es una ciencia
exacta, suele ser buena excusa.

Pero aún más curiosa resulta la cosa si
la comparamos en situaciones diferentes con el discurso de esos mismos
políticos y los medios de comunicación que les sirven de cobertura. Un
chaval de dieciocho años al que la policía trinca en Bilbao colocando
una pegatina de SEGI en un semáforo no será presunto de nada;
directamente será presentado por los responsables políticos y por los
medios de comunicación como “un miembro detenido de la banda terrorista
ETA” y un botón de muestra más de la eficacia policial.

Sigamos con la comparación. Cualquier
detenido reciente del que el ministerio del interior, el PP, la policía
y el telediario afirman sin presunciones de inocencia ni invocaciones
al estado de derecho o a arbitraje judicial que valga que son “de ETA”,
puede llegar a confesar en el interrogatorio policial dónde están los
locales que controla, el nombre y paradero de todas las personas con
las que colabora en cualquier cosa, y hasta a qué edad se masturbó por
primera vez. Una gran “eficacia” policial en esos interrogatorios, en los que a buen seguro se utilizan “depuradas técnicas”
para convencer a los interrogados de lo oportuno de la confesión, como
puede verse. Y decimos: ¿por qué no aplican esas mismas técnicas a los
políticos “imputados” por corrupción? ¿Por qué tenemos “las personas decentes”
(como dice Rajoy) que esperar tanto tiempo para saber la verdad y que
se depuren responsabilidades? Una buena brigada de interrogatorios de
la benemérita o la policía nacional y sabríamos ipso facto hasta el
último nombre de los implicados, donde está hasta el último céntimo de
euro distraído y dispondríamos de abundantísimo material probatorio.

Y más aún. Se podría extender la
doctrina judicial del “todo es ETA” a los casos de corrupción de
miembros de partidos políticos, entendiendo que hay un solo ente
podrido organizado para delinquir, formado por los políticos imputados,
las formaciones políticas que se benefician de sus desvelos y los
particulares con los que tienen conexión; verbigracia el magnate
alicantino de la construcción Enrique Ortiz,
citado varias veces en los papelotes del Gürtel como una cinta
transportadora de dinero entre lo público, sus empresas, el partido,
los políticos… Todo es Gürtel, así que lo justo sería condenar a todo
el mundo por un delito común del pertenencia a la misma organización
mafiosa, y luego añadir responsabilidades concretas a cada cual.

Y por último, se les podía aplicar a todos la cadena perpetua, como dice Rajoy, y tratar a sus hijos con medicamentos psiquiátricos –de forma preventiva-, como también viene sugiriendo el PP estos días. Eso sí, la cadena perpetua revisable cada 40 años, y si a alguno se le revisa favorablemente, que le apliquen la Doctrina Parot y lo tengan un par de miles de años más entre rejas.


Nota para literales:
mucho de lo que arriba se dice se hace desde la ironía. Nunca será
nuestra propuesta la tortura o el castigo para nadie. Creemos en otro
tipo de soluciones a los problemas y conflictos de la sociedad. C.N.

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