Un artefacto explota en una casa habitada y amenazada por un plan urbanístico

Escrit per Ateneu Llibertari l’Escletxa – a 21 Març 2010

La
detonación causó daños materiales en una vivienda que sobrevive entre
los edificios de las calles Jaume Roig y Menéndez Pelayo de Valencia.

Un desconocido provocó en la madrugada de
ayer graves daños materiales tras hacer explotar un potente artefacto
explosivo a la puerta de la última vivienda tradicional valenciana, que
sobrevive entre bloques de viviendas en la confluencia de las calles
Menéndez Pelayo y Jaume Roig, muy cerca de los Jardines de Viveros de
Valencia. La detonación se produjo pasadas las once y media de la noche
del jueves, cuando esa zona de la ciudad era ya un hervidero de gente
que trataba de llegar a La Alameda para asistir al disparo del castillo
de la Nit del Foc.
La vivienda que sufrió el ataque, cuyo derribo tiene previsto el
Ayuntamiento de Valencia en cumplimiento de un plan urbanístico, aunque
sin fecha, está habitada por tres jóvenes, María, Juan Luis y Josué. En
el momento de producirse la explosión, únicamente se encontraban en la
casa Juan Luis y una amiga, Vicky. "Estábamos a punto de empezar a
cenar cuando se escuchó el estallido. Fue brutal". Tanto, que la onda
expansiva tiró a la chica al suelo. El susto fue tal, que tardaron
varios minutos en reaccionar. "Nos quedamos sordos por la explosión. No
oíamos nada hasta por lo menos un cuarto de hora después".
Ellos no vieron a nadie, pero un par de vecinas, sí. "Una mujer nos
dijo que había visto el resplandor de la explosión desde su casa, y eso
que vive en un séptimo piso. Y otra vecina nos contó que vio a un chico
que salía corriendo hacia el fondo de la plaza, y que dobló en la
esquina de la sucursal bancaria que hay al final". Aparentaba entre 16
y 18 años, llevaba un vaquero claro y una sudadera. La policía debería
ahora revisar las cámaras del entorno para tratar de identificarlo.

También por fallas
Ésta es la segunda vez que María -la primera en ir a vivir a la casa,
que alquiló a su propietaria hace ya dos años por un precio
"razonable"y a cambio de que ella la convirtiese en "habitable"- sufre
una agresión. Hace un año, "también por Fallas, me llenaron la fachada
de pintadas con las siglas del GAV -Grup d’Acció Valencianista- y me
reventaron la ventana del comedor y la luna de mi furgoneta colocándome
‘masclets’ de los grandes".
La explosión hizo saltar por los aires la puerta blindada, que acabó
tirada en medio del salón, los cristales de malla metálica de la
ventana del comedor y los de la ventana de un cuarto y la puerta de un
balcón del primer piso, amén de haber hecho volar parte del escalón de
mármol de la entrada, haber reducido a pedazos los maceteros de la
entrada y haber arrancado y destrozado buena parte de los azulejos
tradicionales del vano de la puerta y de la fachada.

Sin investigación policial
Pese a las graves consecuencias y a los antecedentes de tintes
valencianistas, cuando llamaron a la policía, únicamente acudió una
patrulla de la Policía Local, que carece de competencias en materia de
investigación. "Se tomaron nota y se fueron". Ni muestras del
explosivo, ni fotografías de los daños, así que no hay constancia de la
composición del artefacto, cuya potencia parece bastante mayor que la
de cualquier ingenio pirotécnico de venta legal. Cuando se trata de
ataques con un trasfondo ideológico, el caso es investigado por la
Brigada de Información de la policía nacional. Ayer, ningún otro
policía se había puesto aún en contacto con la inquilina de la
vivienda, el único inmueble que se conserva del histórico Camí Vell a
Benimaclet, convertido hoy en pieza de museo, ya que la pequeña
alquería es, con su número 17, el principio y el fin de la calle.

"No sé que pretenden con este terror psicológico"

María se enamoró de la casa en cuanto la vio. Luchó por ella y,
finalmente, convenció a la dueña para que se la dejase reformar y se la
alquilase. Paga cada anualidad por adelantado aún a sabiendas de que la
orden de derribo puede llegar en cualquier instante. Pese a la terca
devoción por vivir aquí, los sucesos del año pasado y de la noche del
jueves la asustan. "No sé qué pretenden con este terror psicológico,
con este tipo de atentado que te hace sentir absolutamente vulnerable",
se pregunta, "pero no van a conseguir que me vaya, no voy a dejar que
se salgan con la suya". Sus amigos la apoyan. "Ya no sé qué pensar, de
verdad. No sé si es una gamberrada de algún adolescente relacionado con
el GAV o si es algo más serio. Me pregunto si es una chiquillada
siguiendo algún tipo de rito de iniciación, o si el que lo ha hecho
cumplía órdenes de alguien importante que quiere acelerar el proceso de
desaparición de la casa y de la calle, donde ya ni siquiera puedes
aparcar, porque te multan con 600 euros". La pregunta queda en el aire.
Un recoveco más allá de la casa, un callejón lleno de pintadas
reivindicativas del GAV.

Levante-emv

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