Un detenido por los Mossos d´Esquadra pierde los dos testículos

Le hicieron explotar una granada en la entrepierna –
Miércoles.27 de enero de 2010 –
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El mal uso de un bote de humo dejó sin testículos a un detenido por los Mossos

Un perito judicial considera
inapropiado que la policía lanzara una granada aturdidora dentro de un
coche. El artefacto está diseñado para espacios abiertos.

JESÚS GARCÍA | Barcelona

Los testículos de José Antonio Coscolín
quedaron destrozados cuando una granada de aturdimiento lanzada por los
Mossos d’Esquadra estalló en su entrepierna. El 4 de noviembre de 2008,
Coscolín viajaba en un todoterreno Porsche Cayenne cuando fue abordado
por la policía como sospechoso de emplear métodos brutales contra
morosos.

Pero según concluye ahora el informe
pericial encargado por el juzgado de Gavà que investiga, sí hubo
errores en la actuación policial: ese artefacto no puede utilizarse
contra personas porque se corre el riesgo de producir heridas, y menos
aún en un espacio cerrado y pequeño como un coche.

El informe independiente detalla que la
granada, que utiliza el Grupo Especial de Intervención (GEI) de los
Mossos, emite tal cantidad de ruido y luz que aturde al supuesto
delincuente y permite a los policías inmovilizarlo con seguridad. Pero
la explosión del artefacto hace que "no sea su propósito dirigirlo a
las personas ni tejidos", ya que "puede causar incendio tras la
explosión y heridas serias a las personas. Su uso preferente es la
"disuasión de grupos descontrolados, liberación de rehenes al aire
libre o en amplios espacios".

"A la vista de los componentes y
efectos, parece lógico", prosigue el perito, que el artefacto "no debe
ser usado en recintos de escaso volumen (…) ya que la concentración
de gases tóxicos aumenta notablemente". El afectado por una de estas
armas no letales, además, puede sufrir "irritación".

El caso está en fase de instrucción y
un sargento y un agente de los Mossos están imputados por las heridas
que sufrió Coscolín, según confirmó la abogada de éste, Susana Sánchez.

Según el informe aportado por su
defensa, no estaba previsto que el artefacto causara lesiones. Aunque
lo cierto es que, según recoge el parte médico, el hombre perdió un
testículo y el 75% del otro, y su mano derecha quedó quemada. ¿Por qué?
Según el informe pericial, "sin duda la víctima intentó separar con la
mano derecha el objeto lanzado en el preciso momento que este
explosiona, desprendiendo temperatura, por lo que produce quemaduras".

El informe que defiende la actuación de
los mossos abunda en esa misma explicación y detalla que, al coger el
artefacto con sus manos, Coscolín "obstruyó los orificios de la parte
superior". Se produjo entonces una "sobrepresión" en la parte inferior
del bote de humo, por donde salieron los gases. El problema es que
éstos estaban en contacto con la zona testicular. El mismo documento
insiste en que no hubo mala praxis por parte de los Mossos, sino que
las heridas del sospechoso fueron consecuencia de un "accidente" en el
que se produjo "la conjunción de una serie de elementos imprevisibles".
Entre ellos, precisamente, que Coscolín cogiera el artefacto con sus
manos.
La polémica intervención policial se produjo en el paseo de la Ribera
de Castelldefels. Dos vehículos policiales se interpusieron en el
camino que realizaban, a bordo del Porsche Cayenne, Coscolín que iba en
el asiento del copiloto y Daniel Esteve, que conducía el vehículo y es
el responsable de la empresa Morosos BCN, que utilizaba supuestamente
métodos delictivos en el cobro de deudas. Ambos están imputados por
presuntos delitos de extorsión y asociación ilícita en un proceso penal
que sigue su propio curso.

Según la exposición de los hechos
efectuada por los agentes aunque hay algunas contradicciones en sus
declaraciones en el juzgado, el coche se paró, dos agentes se acercaron
por la parte delantera del vehículo y dieron instrucciones a los
ocupantes para que levantasen las manos. Éstos no abandonaron el coche,
aunque Coscolín declaró que él y su jefe sí levantaron las manos. Sea
como fuere, otros agentes se aproximaron por la parte trasera y
trataron de abrir las puertas. Éstas estaban cerradas y los mossos
decidieron romper los cristales de las ventanillas.

Aquí aparece otro de los puntos en
discordia. Según los Mossos, al romper el vidrio el conductor reanudó
la marcha del coche. Los detenidos lo niegan y también hay
contradicciones en este punto entre lo que explican los distintos
mossos que acudieron al juzgado como testigos.

Real o imaginaria, la maniobra del
conductor llevó a los Mossos a elevar la intensidad de la operación y a
lanzar la granada aturdidora para "generar desconcierto". Su uso
estaba, pues, "protocolizado" y justificado, según la defensa de los
agentes. El artefacto "fue lanzado al interior del vehículo en
dirección al salpicadero, en ningún caso directamente contra sus
ocupantes". ¿Cómo llegó a la entrepierna de Coscolín? "Supuestamente,
rebotó y fue a caer entre las piernas del copiloto", siempre según el
estudio de parte.

El afectado tiene otra versión. Según
lo que declaró en el juzgado, el agente "lanzó la granada a muy corta
distancia" y la dejó caer sobre él. Después, intentó sacársela de
encima, pero no hizo ningún gesto para obstruir el artefacto ni cerró
las piernas. Coscolín denunció, además, que los agentes le golpearon al
salir del coche.

Granadas con menos potencia para entrenar

El Grupo Especial de Intervención (GEI)
de los Mossos se creó en 1989 para actuar en situaciones de alto
riesgo. Lo hacen a petición de otra unidad. En el caso de Coscolín, fue
a requerimiento de la de Secuestros y Extorsiones, que investigaba a un
grupo (del que supuestamente formaba parte Coscolín) dedicado a cobrar
deudas con métodos brutales, que incluían amenazas y palizas, según la
policía.

Los agentes prepararon la detención del
supuesto responsable de la empresa, el conductor del Porsche ?la de
Coscolín no se organizó hasta esa misma mañana?, con la información de
que los ocupantes eran peligrosos y podían ir armados. Los miembros de
los GEI reciben formación estricta y estudian minuciosamente cada
actuación.

El informe pericial encargado por la
defensa cita el protocolo de actuación de los GEI, que sí prevé el uso
de granadas de aturdimiento espacios cerrados, como "vehículos o
habitaciones pequeñas". En estos casos, recuerda, hay que escoger el
tipo de carga. Según el mismo informe, en la detención de Coscolín se
usó la de menor carga pirotécnica, que el GEI usa habitualmente en los
entrenamientos.

Diario El País

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